miércoles, 9 de agosto de 2017

Palabras a la luna

En tu noche libre, luna,
vente aquí a mi lado.
Podría contarte historias
que aún no has escuchado.
A cambio yo te pido
saber lo que has vivido,
porque, desde allá arriba,
de mucho eres testigo.
Escenas de amantes,
pactos de amigos,
solitarios llantos,
y tú dándoles brillo.
Escuchas en silencio,
como una gran amiga.
También eres guardiana
de todas nuestras vidas.
Reconforta tu presencia,
aunque no lo sabes,
y, cada noche que apareces,
mil caminos abres.
Bájate un ratito,
miremos las estrellas;
sé que las conoces,
háblame de ellas.
En tu noche libre, luna,
hazme compañía,
ven aquí, a mi lado,
y quédate todo el día.

Antonia Alemán, agosto de 2017

sábado, 11 de febrero de 2017

En el más profundo recoveco

En el más vacío de los recovecos,
en la profundidad más oscura,
donde me llevan tus recuerdos,
donde mis ojos se nublan.
Quiero dejar mis pensamientos,
olvidarme de todos ellos,
que cada día sea más intenso
y cada momento más bello.
Olvidarme de tu mirada,
dejar de recordar tus risas,
quedarme con tu voz callada
y mirarte ahora sin prisas.
En el más profundo recoveco,
en alguna cueva fría,
deja libres mis recuerdos,
deja que vuelva a ser de día.
Quiero que brillen mis sonrisas,
como una vez hacían,
quiero sacarte de mis lágrimas,
que todas queden vacías.
Un momento de mi vida,
como aquéllos, cuando era niña,
en que, sin pensar en una herida,
me levante de una caída,
y vuelva a sentirme otra vez viva.

(Antonia Alemán, 2017)

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Tal como soy

Soy así, curiosa, preguntona. Prefiero no quedarme con la duda, aunque molesten las preguntas, aunque molesten las respuestas.
Me gusta aprender, me gusta leer y adoro escribir ✍. No me ofendo si por ello me llaman 'rara'.
No me río con chistes tontos, ni con bromas de mal gusto. Pero me gusta reír con pequeños detalles, con los buenos momentos.
Me pierdo con facilidad si veo o escucho pasar un caballo, pero no te ignoro.
Parezco atontada cuando miro las estrellas o la luna, porque el cielo me resulta bonito e inspirador ☆.
Me da miedo la oscuridad, pero me encanta salir de noche cuando el pueblo queda sin luz.
Me gusta el frío ❄ , aunque me abrigue, y caminar bajo la lluvia sin paraguas ni chaqueta.
También disfruto el silencio. Y la música que me llega al alma.
Si callo, es para escuchar. Me resulta más fácil que hablar ✌.
No me gusta discutir, pero tampoco soy de darte la razón como a los locos. Que no estemos de acuerdo, no significa necesariamente que no te entienda.
Me gusta ser sincera, no inventarme lo que pienso o siento.
Si no me importas, no me involucro en tu vida. Si me involucro, tenme paciencia.
Soy indecisa, o eso creo, pero no me gusta dejar cosas a medias.
Soy así, sencilla y complicada al mismo tiempo, pero a mi manera.

- Antonia Alemán (2016)

sábado, 18 de junio de 2016

Rival, mas no enemiga

Te convertiste en mi rival, mas no en mi enemiga. Porque el amor me abandonó cuando tú apareciste. Y ya conocía la soledad, pero nunca había sido tan triste.
Reconozco que, a veces, he soñado, sin dormir, con un encuentro entre tú y yo. He planeado mil conversaciones civilizadas en las que aclarábamos muchas cosas las dos. Así, quizá, podrías contarme tu versión. Admito, sin embargo, que tal vez no tenemos nada que decirnos...
No viniste a hacer nada bueno en mi vida, y te convertiste en mi rival, mas no soy tu enemiga.

-Antonia Alemán, 2016.

martes, 14 de junio de 2016

Empiezo a comprender...

Y entonces lo vi claro. Empecé a entender el amor, el mío, claro. Empiezo a entender mi forma de amar, de querer. Aunque soy consciente de que no muchos compartirán mi forma de verlo, de sentirlo.
Siempre había escuchado que al amar a alguien, un@ suele centrarse en esa persona y, aunque le importen su familia y/o sus amigos, parece como si nada ni nadie pudiera llenar tanto como ese alguien. Tal vez por eso es muy común decir que cuando amas, sólo amas a una persona y sólo estás para ésta. 
La primera vez que me enamoré viví algo así: casi me daba igual el mundo mientras yo pudiera disfrutar de la compañía de ese amor. Había tenido pareja antes, pero no había subido a la nube de ese sentimiento que te enloquece y te ciega por completo porque, al menos en mi caso, no sabía a lo que me iba a "enfrentar" al estar enamorada. Me dejé llevar, por supuesto, y qué bonito era todo, incluso cuando no lo era. Pero, como bien dicen: todo lo que sube, baja, y todo lo que empieza, acaba. Así que mi bonita historia de "amor eterno" llegó a su fin, demasiado pronto para mi gusto. 
Y, cómo no, al caerme de la nube me llevé un buen golpe, de esos que te dejan chichones, moratones, heridas, lágrimas y, al final, cicatrices. Tardé mi tiempo en superarlo, en pasar página... aunque, a pesar de que ya han transcurrido algunos años, aún siento, en ocasiones, que la página no está del todo pasada. Supongo que es por eso de que "el primer amor nunca se olvida". Y es que resulta difícil, para unos más que para otros, pero igual que se acaba lo bueno, también se acaba lo malo. 
Y, cuando menos lo esperaba, ahí llegó de nuevo el amor. De mano de otra persona, sí, pero un sentimiento ya conocido. No puedo decir que tenga gran experiencia en amor y relaciones de pareja, pero, tras entregarme por completo a alguien y salir tan lastimada, como que ya una no va con la misma ingenuidad, con la misma ilusión sin precauciones. No creo que sea yo la única que lo vea así. Sin embargo, claro que me llené de ilusiones a la segunda vez, claro que me empecé a notar de nuevo esa típica sonrisa tonta al leer un mensaje, al escuchar una canción, al volver a pisar un lugar con recuerdos... ¿Quién no se ilusiona al enamorarse? ¿Quién no se deja llevar por la calidez cuando ha pasado frío? ¡Y qué bonito ser correspondid@! 
Ahora bien, esta persona me ha enseñado que se puede tener tiempo para tu pareja sin dejar de pasar tiempo con la familia y con los amigos. Creo que sólo es cuestión de administrar bien las horas, tampoco es plan de hacer más caso a todos que a tu pareja... sino de conseguir un buen equilibrio. No es lo que opina la mayoría a mi alrededor, que tiende a pensar, tal como yo creía antes, que "lo primero es tu pareja, lo segundo es tu pareja y lo tercero, si te queda tiempo, es tu pareja"... He llegado a la conclusión de que lo primero soy yo, ya que soy la protagonista de mi vida; lo segundo es lo que me importa a mí, y lo tercero un poco más de lo mismo. No me considero egoísta y tampoco es que sea vanidosa, pero si no me valoro yo, ¿quién me va a valorar? Si no me quiero a mí misma, ¿cómo voy a querer a los demás? Si no vivo mi vida, ¿cuál voy a vivir? Evidentemente, donde digo "lo que me importa a mí" incluyo a la gente a la que quiero. Y, al menos en mi caso, lo que me importa a mí también implica no buscar o crear males a otras personas; que, si lo hago, y seguro que sí, no es a propósito. 
Y entonces lo vi claro. El quererme a mí misma no significa que no quiera o no valore a los demás. Y el querer a una persona no hace que quiera menos a otra.
-Antonia Alemán, 14-6-2016

miércoles, 8 de junio de 2016

Cuando yo muera...

 
Cuando yo muera, no quiero algo así. No quiero misas en mi nombre, no quiero oraciones por mi alma. Creo en Dios, pero las palabras del cura me parecen deprimentes. No, no quiero que hagan algo así por mí. Si cuando yo muera, alguien llora mi pérdida, por favor, que se tome un cubata en mi nombre. Sé que si alguien lamenta mi ausencia, las lágrimas no serán una decisión sino una reacción. No digo que hagan una fiesta, que tampoco pasa nada si la hacen. Pero preferiría que, en lugar de decirme adiós en una iglesia a la que poco voy mientras habla un cura que nada me conoce, me dijeran un adiós con un brindis y, si no es mucho pedir, una sonrisa. Despídanme en la calle, en la montaña, en la playa... ¡o en el "norte"! Pero no hagan una misa por mí, por muy típico que sea, a menos que de verdad les ayude en algo. Porque si al morir aún puedo verlos, lo menos que me apetecerá será ir a misa, lo siento.


Antonia Alemán (25-02-2016)

jueves, 2 de junio de 2016

Soy de Canarias.


- Soy de Canarias.
- ¿De qué isla?
- ¿Importa eso mucho? Soy de Canarias. Nací y crecí en Canarias, igual que mis hermanos, mis padres, mis tíos, mis primos, mis abuelos... Nací y crecí en Canarias, un archipiélago formado por maravillosas islas. ¿Y qué si soy de Fuerteventura o de El Hierro? ¿Y qué si soy de Tenerife o de Gran Canaria? O de La Gomera, o de Lanzarote o de La Palma. Las siete islas, junto con los islotes, forman Canarias. Un solo gentilicio, CANARIOS, sin importar si te llaman gomero, lanzaroteño, palmero, canarión, tinerfeño, majorero o herreño. Soy de Canarias, de la generación que ha formado y formará UNA SOLA VOZ contra las prospecciones petrolíferas y contra todo el que quiera quitar valor a todo lo nuestro, (sin importar ahora que a esta voz no le hicieron caso los "sin nombre" del gobierno español empeñados en sacar petróleo de nuestras costas). Soy de Canarias, de esas personas que cuando ven un partido de fútbol entre Tenerife y Gran Canaria, piensa en lo bonito de ver jugar a gente de las distintas islas, y mientras algunos fanáticos pelean a grito de "Tenerife es mejor" o "es mejor Gran Canaria", yo pienso que ES MEJOR CANARIAS. Soy de Canarias, un archipiélago con palabras propias. Islas cuya gente usa el "ustedes" en lugar del "vosotros", y NO ES INCORRECTO hablar así, porque, de hecho, los de la Real Academia Española serán españoles y pondrán sus normas pero en el mundo hay más territorios usando el "ustedes" que el "vosotros". Nací en Canarias, un lugar para vivir y también para ir de vacaciones, un lugar para disfrutar del buen tiempo gran parte del año, para disfrutar del sol y de las playas.
Soy de Canarias, lo que implica que (al menos por ahora) soy española. Esto resulta que también implica que soy europea, lo que significa que soy terrícola (habitante de La Tierra). Esto mismo le pasa a uno de, por ejemplo, Málaga... malagueño-español-europeo-terrícola, por lo que, de aquí o de allá, no soy inferior sino una igual de España. ¿Y qué si soy de las orientales o de las occidentales? Soy canaria... perteneciente a todas las islas del archipiélago y con orgullo por mis siete islas. Así que sí, soy de Canarias.

Antonia Alemán, marzo de 2015

miércoles, 1 de junio de 2016

Unas rimas por 'mis' islas Canarias

Entre nubes veo el Roque Nublo,
entre lava el Timanfaya,
a ver la nieve voy al Teide
y a Fuerteventura si quiero playas.
Enanitos y lagartos gigantes
también son símbolos del archipiélago,
pero para escuchar algo interesante
presta atención al silbo gomero.

Antonia Alemán, 2015


martes, 31 de mayo de 2016

Quisiera...

Quisiera poder decirte que te odio... por haberme roto el corazón.
Quisiera poder decirte que te odio... por marcarme tan profundamente tu adiós.
Quisiera poder decirte que te he olvidado, que nada siento ya por ti, que me amarga tu sonrisa cuando me la dedicas a mí.
Quisiera poder ser así, adueñarme de la mentira y usarla siempre por ti...
Pero ¿a quién podría engañar?
Aún los pedazos de mi corazón no conocen de rencor.
Aún los recuerdos de aquella despedida forman parte importante de mi vida.
Y, si de veras te hubiera olvidado, en estas líneas no tendrías espacio.
Y, si por ti nada sintiera, no extrañaría que por mí sonrieras.
Así que solo a mi propio ser engañaría, si me dejase seducir por la mentira.
Cierto que el amor ya no es el mismo, que ahora ya no pienso solo en ti, que de lo que fuimos poco queda y poco quiero y que, de hecho, de esa historia nada espero...
Pero que todavía habita algo en mí, lo admito, y es que si me lo permites decir, y que nadie lo malentienda: no puedo negar que te quiero aunque ya por ti no muero.


Antonia Alemán (enero de 2016)

No somos...

No somos hijos de puta ni cabrones por dejar de amar a una persona. Probablemente, ni hayamos dejado de amarla por completo cuando decidimos no seguir una relación. Cuando el amor se “acaba”, queda un cariño, un sentimiento especial por el que esa persona sigue importándonos de algún modo, incluso cuando nos ha dañado o cuando la hemos dañado nosotros mismos. Sí, el dolor es parte del amor, y no por él se deja de amar. Sin embargo, cuando ya el dolor ocupa mucho espacio o la rutina se apodera de nuestro tiempo, cuando la costumbre se hace hueco en nuestra vida, es necesario un cambio y, en muchas ocasiones, la preferencia es una separación. A veces, incluso encontramos, busquemos o no, a otra persona que de una u otra manera empieza a resultarnos “más especial” que la que hay en nuestra vida, en nuestro corazón. No somos hijos de puta ni cabrones por sentir amor por alguien más, por sentir una nueva ilusión... Seamos fieles a nosotros mismos, a nuestros sentimientos, pero sin olvidar respetar a los demás. Es preferible dar fin a una relación, decir adiós, seguir nuestro camino con o sin compañía, cerrar capítulos y hasta libros enteros antes de iniciar uno nuevo. Es preferible eso a dar inicio a una nueva etapa sin haber dado un verdadero fin a la anterior. A veces, nos cuesta decir adiós para empezar una nueva historia, tal vez por miedo a que no salga bien, quizá porque pensamos que, si lo de adelante no resulta como esperamos, siempre es mejor tener a dónde volver. No somos hijos de puta ni cabrones por elegir seguir, pero empezamos a serlo cuando, por cobardía, jugamos con los sentimientos de los demás sin pararnos a pensar que también tienen derecho ellos a seguir sus vidas conforme nosotros decidimos probar a seguir la nuestra por otro camino...


Antonia Alemán (enero de 2016)